Las notas periodísticas sobre la renuncia de la Ministra de Cultura crecen cada día, algunos miembros del gobierno jutifican su ausencia del país, sin embargo, no aclaran por qué debe mantenerse como ministra. Quizá el contexto de la elección presidencial no facilitó que Gana Perú definiera -en el camino- la política cultural peruana (tuvieron que resolver la conducción de la política económica, consolidaron alianzas políticas y descartaron la incorporación activa de personalidades que avalaron la candidatura 'cuando las papas quemaban'... también... en la presentación del plan no tenían nada claro sobre la política cultural del país). En esa coyuntura fue elegida la Sra. Susana Baca: prestigiosa, representante de una minoría, mediática. Fue una elección más instintiva que calculada.
Se argumentó que no conocía de gestión cultural, posteriormente criticaron a su entorno y ahora que viaja con demasía:
1º.- Un creador per se conoce el quehacer cultural, desde su esquina, con toda la carga subjetiva que su proceso creativo le ha significado gestar. Este aspecto, efectivamente, es fundamental, sin embargo, los tiempos actuales se manejan con equipos de trabajos. Para impulsarlos falta una política cultural y eso ya no depende de la Sra. Baca o de quien entre posteriormente: esa política la diseña el presidente (con su partido y aliados), con su premier y la conversa -y entona- con el responsable del sector cultura.
2º.- El entorno académico de la Sra. Baca no lo cuestiono porque son técnicos que necesitan que el presidente Humala (y Gana Perú) enrumbe con lineamientos. Si eso no ocurre, obviamente que cada uno de estos técnicos harán -como lo han hecho anteriormente- con buena (o mala) fe actividades sin que encuadren en políticas culturales de largo aliento. Recordemos que son personas que conocen que en el estado peruano todo debe moverse a muy corto plazo.
3º.- ¡Qué viaja! por supuesto que viajará para cumplir con sus contratos. Siendo Susana Baca una artista será muy provechoso para el país que ella utilice ese prestigio para concretar planes, sin embargo, REPITO, SIN UNA POLÍTICA CULTURAL, TODO BUEN INTENTO CAERÁ EN EL DESATINO.
OTRO SI. Que el congresista fujimorista Julio Rosa Huaranga, titutar de la Comisión de Cultura del Congreso haya pedido la renuncia de la ministra provoca sospechas. No será que quieren quebrar de arranque la pequeña luz que señala que hay esperanza de aplicar políticas de estado justas y desestimar la gestión cultural como una herramienta fundamental para el cambio.
OTRO SI. Un terrible lastre dejado por el anterior gobierno es la estructura del Ministerio de Cultura. Las oficinas técnicas se hallan atadas de mano. Estructura que al no ser modificada hará perder valioso tiempo para las políticas de inclusión y solidaridad social.
Fedora Martínez
Setiembre 18, 2011.



