¿Cuál es la diferencia entre escultura y arquitectura, si ambas trabajan con masas, volúmenes, formas, texturas, materia diversa, pesos y proporciones? Quizás la fundamental sea que, si bien en ambas está vivo el fenómeno
ético (no engañar),
estético (sensibilizar) y
filosófico (maravillar), en la arquitectura se trabaja con aunténticos
vacíos receptivos (de los que hay adelantos serios en la escultura).
El arquitecto trabaja masas y volúmenes que
enmarcan, definen y delimitan espacios o 'burbujas de aire' destinadas a
recibir personas. Estos 'espacios receptivos' van a ser morados, es decir,
van a ser la morada, el hogar, el asentamiento, de un grupo de humanos: la arquitectura se ocupa de espacios delimitados y enmarcados por masa, volúmenes, formas y texturas que van a ser habitados por el
Homo sapiens y, por tanto, tendrá en cuenta su instinto o impulso gregario.
El arquitecto esculpe el aire, encierra atmósferas, luces y sombras que delimita con los volúmenes y las texturas diversas. Su oficio es verdaderamente el de construir, ya no 'castillos en el aire' sino 'castillos con el aire'. La textura sólida de los volúmenes son un mero pretexto, son el marco y el
passepartout que contienen la verdadera obra.
En todo caso, es bueno reflexionar con estas
esculturas 'fronterizas'...
Víctor Hugo Velázquez Cabrera
diciembre 2009