¿Recuerda señor Presidente?
Hace 19 años se abrieron al público las puertas del Museo de la Nación. Fue el primero de marzo de 1990. Ya días antes, el 19 de febrero, se había realizado la ceremonia oficial ¿Recuerda?
¿Conoce qué sucedió después? Quizá las noticias que le han llegado son de oídas porque al poco tiempo dejó la presidencia y le sucedió Alberto Fujimori.
Empecemos desde el principio.
En el primer gobierno del Arq. Fernando Belaunde surgió la idea de edificar un nuevo local para el Museo Nacional de Antropología y Arqueología (ubicado en Pueblo Libre, frente a la municipalidad). Fue en el segundo gobierno del arquitecto que se impulsó el proyecto.
El PE-MNAA (Proyecto Especial Museo Nacional de Antropología y Arqueología) tuvo en el Arq. Víctor Pimentel Gurmendi el alma, el empuje, la visión. En el diario La Crónica, del 23 de agosto de 1980, él hizo un recuento del proyecto:
“Las acciones iniciadas entonces (1965-1966) que concluyeron el año 1968, precisaron localización, proyecto arquitectónico y otras acciones que luego fueron continuadas y desarrolladas por otros profesionales… El previsto museo se sitúa en un sector libre de edificaciones del amplio conjunto arqueológico de Maranga. La presencia de esta obra por su significado y función permitirá y así se ha determinado, que no sólo se construya el nuevo museo sino que además se proceda a la investigación, delimitación, conservación, restauración y puesta en valor del vasto conjunto arqueológico del cual se han perdido algunos sectores… Características generales del proyecto: edificio de concreto armado con diversos materiales incombustibles en su acabado, con un área techada de 40,000 m2 en un terrero de 8 hectáreas”
Su primer gobierno, presidente, heredó el PE-MNAA y durante tres años se siguió con el proyecto del nuevo local. Sin embargo, los funcionarios fueron cambiados. El Arq. Pimentel fue sustituido. En 1988, su gobierno ya acababa, las puertas de los préstamos internacionales se habían cerrado y -seguramente- sus consejeros le advirtieron que así no iban a salir del movimiento de tierras y cimientos del proyecto Maranga (así también le llamaban algunos al PE-MNAA).
Qué complicados fueron esos tiempos, porque hasta 1987 la idea de continuar con el proyecto del nuevo local del MNAA estaba en marcha. El diario oficial El Peruano, el 28 de mayo de 1987, informaba del interés de su gobierno por el proyecto PE-MNAA:
“El Perú contará con un moderno Museo Nacional de Antropología y Arqueología, tras 165 años de espera a la realización del proyecto ha sido encargado el Ministerio de la Presidencia que jefatura Nicanor Mujica Álvarez-Calderón. Será construido en un área de 83,899 metros cuadrados, ubicada en la cuadra octava de la avenida Riva Agüero del distrito limeño San Miguel. El nuevo museo dispondrá de nueve bloques o edificios de cuatro niveles cada uno que servirán de depósitos, conservación, mantenimiento, exhibición y servicio público. Su área techada será de 34 mil metros cuadrados. Director del proyecto es el ingeniero Enrique Velasco… el gran propugnador de la obra es el presidente Alan García quien en diversas oportunidades tuvo reuniones de trabajo con los directores de los museos locales. Según los proyectistas será uno de los mejores de Latinoamérica, comparable al mexicano de Chapultepec inaugurado el 12 de setiembre de 1964 sobre un área de 40 mil metros cuadrados”

Finalmente decidió Ud. utilizar el edificio del Banco de la Nación para convertir el espacio en el Museo de la Nación. El Museo Nacional de Antropología y Arqueología se quedó en su mismo local, en su hermoso, histórico y desvencijado local: sus instalaciones eléctricas a punto de colapsar, con algunos depósitos (en ese entonces) de adobe, con una biblioteca-archivo invalorable, en un local provisional con techo de asbesto. La ilusión de unos y el temor de otros concluyó. Estudiando la historia del MNAA hay un karma por edificar un nuevo museo o remodelarlo. Cada director que ha dirigido ese museo ha tenido proyectos arquitectónicos propios. Los sucesores no heredan las anteriores ideas, ni los proyectos. Los sucesores buscan nuevas. Bueno ... esa es otra historia. Sigamos con lo nuestro.
Se hizo los cambios administrativos y el PE-MNAA pasó a ser PE-MN (proyecto especial Museo de la Nación). El doctor Fernando Cabieses presidió ambos proyectos. El 18 de mayo de 1988 fueron transferidos los recursos presupuestales, laborales, documentales y logísticos.
Retumbaron los pasillos de los museos porque la 'comisión selectora' para el PE-MN escogía piezas de las salas de exposición y los depósitos. El Museo de la Nación se constituyó con bienes del Museo Nacional de Arqueología y Antropología, Museo Nacional de Historia, Museo Nacional de la Cultura Peruana y el Museo Regional de Ica. Todo muy rápido porque el (su) tiempo corría.
Como era 'museo nuevo' se abrieron áreas de investigación, conservación, museografía y educación. El Museo de la Nación, en su rápido proceso de formación se había dado tiempo para investigar en Poémape (valle del Jequetepeque, Trujillo) y el material arqueológico fue trasladado al museo. Todo estaba completo: las piezas culturales, el plan museográfico y la asignación presupuestal. Para completar la figura de museo nacional se creó además la Biblioteca Mariano Rivero de Ustariz, todo un piso (el sétimo) con muebles confeccionados en el mismo ambiente. Todo estuvo listo para la gran inauguración. Y así fue.
Llegó el siguiente gobierno y -cómo no- cambiaron a los funcionarios del Museo de la Nación...
¿Se enteró qué le sucedió después al museo?
¿No?
¿No?
Déjeme contarle.
Fujimuri aliado -al inicio- con la 'izquierda' llevó al Ministerio de Educación a la profesora Gloria Helfer quien a su vez convocó a la crema y nata de la 'izquierda' para que asumiera los principales cargos en su sector. Así, el arqueólogo Luis G. Lumbreras (LGL) dirigió el Museo de la Nación y lanzó la idea de las matrices peruanas. Claro que él ya tenía experiencia en esto porque en alguna crucial época de la formación del PE-MNAA también estuvo dirimiendo su porvenir. Como director del MNAA formó parte de la Comisión Permanente encargada de coordinar los Estudios y Ejecución del Nuevo Museo Nacional de Antropología y Arqueología. La comisión funcionó desde 1976 y la conformaron los representantes del MNAA, Dirección de Conservación del Patrimonio Monumental y Cultural y la Oficina de Asesoría Jurídica del INC. Esto sucedió en la década del '70.
Fujimuri aliado -al inicio- con la 'izquierda' llevó al Ministerio de Educación a la profesora Gloria Helfer quien a su vez convocó a la crema y nata de la 'izquierda' para que asumiera los principales cargos en su sector. Así, el arqueólogo Luis G. Lumbreras (LGL) dirigió el Museo de la Nación y lanzó la idea de las matrices peruanas. Claro que él ya tenía experiencia en esto porque en alguna crucial época de la formación del PE-MNAA también estuvo dirimiendo su porvenir. Como director del MNAA formó parte de la Comisión Permanente encargada de coordinar los Estudios y Ejecución del Nuevo Museo Nacional de Antropología y Arqueología. La comisión funcionó desde 1976 y la conformaron los representantes del MNAA, Dirección de Conservación del Patrimonio Monumental y Cultural y la Oficina de Asesoría Jurídica del INC. Esto sucedió en la década del '70.
Vayamos a los '90. Duró muy pocos meses la gestión Helfer; la alianza se rompió. A LGL le sucedió el doctor Arturo Jiménez Borja (AJB) quien, entusiasmado, fu
e -hasta ahora- el que logró la época de oro del Museo de la Nación. Sin embargo, horas oscuras se acercaban para el museo.
e -hasta ahora- el que logró la época de oro del Museo de la Nación. Sin embargo, horas oscuras se acercaban para el museo.
¿Recuerda que usted había dejado al museo con independencia económica y con fondos propios?
Pues con su sucesor duró muy poco esa dicha administrativa. El MN pasó a depender del Instituto Nacional de Cultura, AJB protestó renunciando. ¡AVE CÉSAR!
Le sucedió un hombre excepcional, Enrique Remy, pero cometió el gravísimo error de aceptar que el Instituto Nacional de Cultura (INC) se instalara en unos ambientes del octavo piso del edificio y, sin la sutiliza de Troya, los pisos fueron ocupados por la administración del INC. Renunció Remy. Pronto el sistema fujimorista encontró al hombre ideal: José Watanabe, arqueólogo de profesión (por favor no lo confunda con el poeta), que vivió su periodo amparado en sus relaciones amicales. A los años 'lo renunciaron' y le sucedió Javier Luna, que alargó su estancia por el museo aún con el cambio de gobierno y creó la Sala de Niños. En fin, esta misiva no trata sobre la lista de directores.
Como comprenderá, desde que el INC se instaló en el museo la historia institucional debe narrarse de otra manera.
Como ya debe haberse dado cuenta, la época de oro fue muy breve. Cuando renunció AJB, el museo empezó -poco a poco, muy lentamente- a deteriorarse conceptual y físicamente. Es una pena, pero así fue.
Y las decisiones de los directores del INC sobre el Museo de la Nación empezaron a primar. Recuerdo que el Dr. Lumbreras fue director del Instituto e influyó en la decisión de convertir el museo en uno especializado en ciencia y tecnología. El 2003, el Sr. Álvaro Roca-Rey MQ -director del MN- viajó con el Ing. Jorge Heraud para visitar museos de ciencia en los EU y Europa. Tal es así, que una comisión invitada por la UNESCO para evaluar el MN hizo recomendaciones para modificar la naturaleza del museo.
¿Le sorprende?
Sucede que LGL redistribuyó -en el papel- las funciones de los museos dependientes
del INC y al Museo de la Nación le tocó ser 'de Ciencia y Tecnología'. Sin embargo, en el camino, se eligió al Museo como sede de la Reunión Anual del BID 2004. Los planes para reconvertir el museo se encarpetaron. Saque la cuenta de los años de gobierno y los cambios de decisión casi intempestivos: observará la inconsistencia de la política cultural del expresidente Alejandro Toledo.
Había que remozar rápidamente las salas de exposición, mostrar lo mejor y así se hizo, con parches, pero se hizo. Todo bajo la atenta mirada del director nacional.
Le sucedió un hombre excepcional, Enrique Remy, pero cometió el gravísimo error de aceptar que el Instituto Nacional de Cultura (INC) se instalara en unos ambientes del octavo piso del edificio y, sin la sutiliza de Troya, los pisos fueron ocupados por la administración del INC. Renunció Remy. Pronto el sistema fujimorista encontró al hombre ideal: José Watanabe, arqueólogo de profesión (por favor no lo confunda con el poeta), que vivió su periodo amparado en sus relaciones amicales. A los años 'lo renunciaron' y le sucedió Javier Luna, que alargó su estancia por el museo aún con el cambio de gobierno y creó la Sala de Niños. En fin, esta misiva no trata sobre la lista de directores.
Como comprenderá, desde que el INC se instaló en el museo la historia institucional debe narrarse de otra manera.
Como ya debe haberse dado cuenta, la época de oro fue muy breve. Cuando renunció AJB, el museo empezó -poco a poco, muy lentamente- a deteriorarse conceptual y físicamente. Es una pena, pero así fue.
Y las decisiones de los directores del INC sobre el Museo de la Nación empezaron a primar. Recuerdo que el Dr. Lumbreras fue director del Instituto e influyó en la decisión de convertir el museo en uno especializado en ciencia y tecnología. El 2003, el Sr. Álvaro Roca-Rey MQ -director del MN- viajó con el Ing. Jorge Heraud para visitar museos de ciencia en los EU y Europa. Tal es así, que una comisión invitada por la UNESCO para evaluar el MN hizo recomendaciones para modificar la naturaleza del museo.
¿Le sorprende?
Sucede que LGL redistribuyó -en el papel- las funciones de los museos dependientes
del INC y al Museo de la Nación le tocó ser 'de Ciencia y Tecnología'. Sin embargo, en el camino, se eligió al Museo como sede de la Reunión Anual del BID 2004. Los planes para reconvertir el museo se encarpetaron. Saque la cuenta de los años de gobierno y los cambios de decisión casi intempestivos: observará la inconsistencia de la política cultural del expresidente Alejandro Toledo.Había que remozar rápidamente las salas de exposición, mostrar lo mejor y así se hizo, con parches, pero se hizo. Todo bajo la atenta mirada del director nacional.
¿Recuerda la maravillosa maqueta de Machu Picchu con la que se fotografió? Fue desinstalada con el único argumento de que en el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia ya había otra maqueta. Las piezas de Poémape fueron retiradas de las salas. Ante la decisión de LGL, ni chis ni mus. Vaya a protestar o a hacer recomendaciones en contra: lo confinaban o lo botaban.
Las instalaciones internas del Museo de la Nación fueron modificadas el 2004. Desaparecieron algunas salas y se crearon otras de uso múltiple. La desarticulación del museo se agravó.
Gana usted por segunda vez la presidencia del Perú y el ya alicaído museo (museológicamente hablando) recibe dos importantes eventos en el 2008. La Cumbre ALC-UE y la APEC que utilizaron el Museo de la Nación como sede. Entre el 2004 y el 2008 fueron modificados los espacios del museo. Las salas de exposición disminuyeron. Además parte del Ministerio de Educación ocupa la planta baja del Museo ¿Se acuerda de la Salas María Reiche y José Sabogal?, no existen, ahora están ocupadas por el ministerio.
Las instalaciones internas del Museo de la Nación fueron modificadas el 2004. Desaparecieron algunas salas y se crearon otras de uso múltiple. La desarticulación del museo se agravó.
Gana usted por segunda vez la presidencia del Perú y el ya alicaído museo (museológicamente hablando) recibe dos importantes eventos en el 2008. La Cumbre ALC-UE y la APEC que utilizaron el Museo de la Nación como sede. Entre el 2004 y el 2008 fueron modificados los espacios del museo. Las salas de exposición disminuyeron. Además parte del Ministerio de Educación ocupa la planta baja del Museo ¿Se acuerda de la Salas María Reiche y José Sabogal?, no existen, ahora están ocupadas por el ministerio.
Sé que el INC prepara un nuevo guión museográfico y nos queda la esperanza de nuevamente recorrer felices el remozado Museo de la Nación ¡Nos lo merecemos! Me parecía muy bueno el lema que se puso en 1990 y que al poco tiempo se retiró: MUSEO DE LA NACIÓN: ORGULLO DE SER PERUANOS ...
Fedora Martínez
3 de marzo, 2009
Museo de la Nación, 2005




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