Todo espacio esta sujeto a exhibición, depende de nosotros mirar o no

Taller de museografía

En el Perú

Comenté en una nota anterior que la presentación de una muestra no concluye cuando los objetos han sido colocados en sus lugares dentro de la sala de exposición. Necesariamente debe continuar a través de los guías, hay una intervención especializada que provoca una reacción esperada en el visitante que viene con sus propias habilidades. Hay que observar las características del público:

Ø Preescolar
Ø Escolar
Ø Estudiante universitario o de institutos de educación técnica o superior
Ø Adulto nacional
Ø Extranjero
Ø Jubilados


Cada uno de estos segmentos poblacionales tiene un perfil y algunos estudios han profundizado sus características:

Preescolar.- población poco frecuente en el uso del museo. Definitivamente no se puede realizar con ellos el circuito completo; hay que crear actividades que complementen la visita y no caer en la tentación de reunirlos en un salón o jardín para allí aplicar el programa educativo. El preescolar debe sentir latir al patrimonio a través del juego.

Escolar.- El corte será entre el escolar de educación primaria y secundaria; sin embargo hay intermedios que deben tratarse con sumo cuidado como son los primeros grados de primaria y los primeros grados de secundaria. Así mismo, el escolar de quinto de secundaria, que generalmente no asiste al museo, debe ser atraído a través de una campaña de capacitación preuniversitaria.

Estudiante universitario o de institutos de educación técnica o superior.- Población que sólo asiste a los museos cuando el curriculum obliga a efectuar prácticas o visitas. Generalmente son estudiantes de ciencias humanas, administración de turismo y otras carreras afines.

Adulto nacional.- Sector reacio a visitar museos porque en gran parte no ha adquirido la costumbre desde la infancia o adolescencia.

Extranjeros.- La ciudad de Lima es el punto de llegada de gran parte de los turistas extranjeros y la visita a uno o dos museos citadinos se haya entre sus expectativas. La calidez de la gente y el patrimonio monumental arqueológico son constantes en las respuestas de por qué visitan el Perú.

Jubilados.- Población que asiste a los museos cuando se hayan incorporados a programas de salidas organizadas por entidades públicas o privadas.


Conocidos los perfiles del público que estamos recibiendo es obligación nuestra prever las posibles destrezas a desplegar. Obviamente serán análisis gruesos, que nos permitirá saber sus rasgos culturales y poder intuir hacia donde conducirlo.
- ¿Conducirlo a dónde?
Hacia un discurso que “coadyuve a la construcción de su estar-en-el-mundo, a partir del encuentro consigo mismo” (Víctor Hugo Velázquez Cabrera)


En el circuito de exposición los guías piden atención, y hasta cierta solemnidad del escucha. Con los adultos la conversación es coloquial. Con los escolares empiezan las dificultades y hay que establecer ciertas condiciones que cumpliremos antes de empezar con los niños:

Ø El grupo no deberá ser mayor de 15 niños.
Ø El recibimiento debe ser cálido, las palabras, los gestos, toda nuestra actitud debe denotar que estamos felices de que visiten el museo y garantizar que van a ser partícipes de una experiencia que quizá sea única en sus vidas.
Ø El guía que recibe el grupo debe encontrarse de buen humor y no debe asumir una actitud “docta” sobre el tema.

Se ha observado que algunos guías tienen muy buenos resultados a través del juego de preguntas y respuestas. Este método, bien encaminado, es exitoso y para que esto suceda no debe disminuir al alumno que responda indebidamente. Con mucho cariño debe indicarle que toda intención de conocer es válida y que es importante que en el museo todos opinen.
- ¿Hay un sentimiento de 'misión cumplida'?
Si, cuando:

Ø El escolar siente que se halla en un espacio público que no lo daña y ejerce su derecho de opinión.
Ø El escolar se retira del museo con la sensación de que estuvo en un lugar donde se ha generado un conocimiento que él aprendió.
Ø El escolar no asumió como un castigo el asistir a un museo. Muchos niños sólo disfrutan del viaje hacia el museo y no de la exposición. El escolar debe sentirse feliz porque se ha entretenido y porque tiene la posibilidad de volver al museo con todo gusto y siempre con una nueva actitud.

Museo como fuente de entretenimiento y aprendizaje. Se produce el encuentro del presente con su pasado. En potencia existe la posibilidad de producir en el museo una actitud de sano reaprender conductas apropiadas para preparar o encarar su futuro

- Una vida fragmentada produce una representación fragmentada de sí misma. Difícil compatibilizar la función de transformadores sociales de los operadores de museos cuando el todo se manifiesta inestable. Es una carga que debemos resolver cotidianamente ¿cómo?
Espero tener la respuesta algún día. Mientras estudiamos los comportamientos museales y el impacto social te sugiero:

Ø Optimizar la información ofrecida al público. El investigador a través de sus propias pesquisas y de las ajenas con la intención de incorporar lo reciente al contenido de la muestra. El museógrafo estudiando los efectos que los espacios, los colores y los muebles producen en el público. Los guías con amabilidad, cariño y conocimiento.

Ø El pasado retorna al hoy por necesidad del propio presente. No tenemos una visión completa del Perú en términos expositivos, pues bien, intentemos que la historia -aún fragmentada- sea presentada con calidad. Casi un trabajo de filigrana, que provocará cambios lentos en la sociedad y mucho más radicales y rápidos en nosotros los operadores.


- Los museos se preparan lo mejor que pueden para recibir a su público ¿a quiénes recibimos?

Ø Población proveniente de diversos sectores sociales; con poca incidencia en el sector A, E y F. Sectores medios y medios empobrecidos son los principales consumidores en cuanto a los peruanos.

Ø El visitante tiene sus propios códigos de lectura. Las ciudades se encuentran bombardeadas de carteles colocados sin armonía visual, tratando de competir uno con el otro para atraer al poblador que se ha convertido para el caso en consumidor. Las ciudades tienen a la polución estética como una constante que ingresa permanentemente a los códigos estéticos del poblador. Con esa carga visual asiste al museo.

Ø Los medios de comunicación permanentemente presentan información de los hechos inmediatos con selección de aquello tremendista, carente de formación constructiva que promueva el desarrollo humano. La solidaridad que los medios de comunicación promueven se circunscriben a presentar casos extremos donde el público accede a conmoverse a cambio de imágenes desgarradoras. Estos medios se han convertido en los canales donde fluyen las angustias y los orgullos del colectivo. Siendo innegable esta relación, el museo se presenta como un reducto, al igual que las iglesias, donde se guardan reliquias a las que hay que venerar y cuidar y, en algunos casos, los operadores de museos terminan por creer que el museo es un lugar sacro santo.

Ø La mayoría de visitantes nacionales tienen la carga -individual o colectiva- del maltrato y agravio. Un recibimiento agrio o excesivamente mecanizado sólo produce en el visitante una reacción adversa y en el menor de los casos aburrimiento.

Fedora Martínez
agosto 2008