Los visitantes a museos y galerías necesitan ambientes amables que los inviten a la contemplación y se logra -en parte- creando espacios de descanso.
- ¡Banquitas en todas las salas!
No, hay que distribuirlas con sumo cuidado. Recordemos que una sala de exhibición no es una sala doméstica donde nos queda bien combinar mobiliario con piezas decorativas y arreglos florales.
El ejecutor de la sala o museo tiene en cuenta lo siguiente:
a) Que el visitante descansa mientras recorre el circuito. Necesita observar los objetos desde el radio que mejor le acomode. Lo estresamos si lo ‘pegamos’ permanentemente a las vitrinas.
b) Hay casos de objetos centrales que no soportan otras vitrinas o paneles contiguos y que por su tamaño están sujetos a contemplación desde una distancia de 2 a 5 metros. Buena ocasión para colocar una banca si hay un radio similar por lo menos en dos cuadrantes.
c) Que el circuito con sus ingresos y salidas entre salas crea lugares de descanso, podemos recurrir a: bancas con plantas, bancas dispuestas con vista a la calle, bancas contiguas al servicio higiénico así diferencia el espacio expositivo (no pegar leyendas ni colgar bienes cerca de estos servicios).
Así el circuito expositivo no es tedioso. Si el visitante prefirió recorrer la exposición sin un guía y no le alcanzó el tiempo para concluir con el circuito tengan la seguridad que -aun en este caso- se hallará satisfecho.
Al montar una sala o galería observamos la ubicación del ambiente museal: ¿forma parte de un centro cultural?, ¿es una galería que comercializa objetos de arte?, ¿es un colegio?, ¿se halla dentro de una facultad universitaria?, ¿es una sala ocasional de alguna entidad estatal o privada? Las funciones de la entidad que pretende en su seno construir una sala de exposición o un museo son importantes de evaluar a la hora de proyectar el espacio. Si la edificación del museo o sala se halla fuera de la entidad ya es otro tema que empieza con la intervención del espacio y la vecindad.
Retomando nuestro tema del descanso. En salas que ya tienen años funcionando sus operadores dosifican la muestra para que la atmósfera no esté atiborrada de obras de arte. Cómo tienen experiencia en el manejo de la sala conocen las capacidades físicas y estéticas de su espacio. El horror al vacío o ceder a las presiones para colocar más obras que las que el espacio acepta también fatiga al visitante y resulta contraproducente.
Ojo, el descanso es físico y mental. Atiborrar de paneles, vitrinas y otros soportes museográficos quitan las ganas de acercarse a la exhibición o se recorre el circuito con poca atención.
Fedora Martínez
mayo 2008
Taller de museografía
guión / objetos patrimoniales / continente / habilitación / mobiliario / iluminación / textos / montaje / inauguración / educación / planificación




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