Todo espacio esta sujeto a exhibición, depende de nosotros mirar o no


Espacio Museal

El puente Q'eswachaka: ingeniería y tradición

Muestra temporal en el Museo de la Nación

Enero - Marzo 2012


El sociólogo Luis Peirano Falconí, Ministro de Cultura inauguró la muestra



El antropólogo Miguel Ángel Hernández Macedo investigó sobre la construcción del puente Q'eswachaka

La museóloga Reyna Temple Tolente conceptualizó la exposición



Renovación anual del puente colgante Q’eswachaka:
Conocimientos ancestrales, técnicas precolombinas y rituales colectivos


Miguel Ángel Hernández Macedo

Durante la época prehispánica, la región central andina fue escenario del desarrollo de sucesivas civilizaciones que fueron acumulando los conocimientos de sus antecesoras. A lo largo de varios milenios, las poblaciones que habitaron este espacio fueron creando y perfeccionando tecnologías de control sobre la naturaleza y sistemas de organización social para afianzar su supervivencia e impulsar su bienestar material y espiritual. La diversidad resultante de esta interacción de las sociedades con la naturaleza significó también la creación de tipos particulares de ordenamiento social, organización política y estrategias económicas que las sustentaran para una mejor adaptación al entorno mediante la optimización de los recursos de su medio. Se produjo así el surgimiento y apogeo de grandes señoríos e imperios que controlaban y hacían productivas extensas áreas de múltiple y compleja geografía y de grandes variedades climáticas.

Parte medular del esfuerzo por administrar este vasto territorio y sus recursos fue el desarrollo de un sistema vial cuyo diseño y extensión respondía a la amplitud geográfica de los Estados, expandiéndose en función al crecimiento de los espacios asimilados por éstos. Es así que hasta ahora se puede apreciar importantes remanentes de una compleja red de caminos que se prolongaron a lo largo de miles de kilómetros. El reto de interconectar los territorios andinos fue mayor que el enfrentado en otras partes del mundo, dado que se debía atravesar un espacio en extremo accidentado por las características montañosas de los Andes. Durante el último Estado originario, llamado Tawantinsuyo y bajo el control de los incas, la inmensa trama de caminos se consolida en función de las lógicas económicas y estrategias políticas de sus gobernantes para articular una gran variedad de culturas y poblaciones. Este camino principal andino, llamado Qhapaq Ñan (qhapaq = grande, ñan = camino), incluyendo sus redes secundarias y tramos locales, llegó así a tener una extensión que superaba los 30,000 kilómetros al momento de la Conquista, atravesando el actual territorio de tres países, Ecuador, Perú, Bolivia, y llegando a penetrar otros tres más: Colombia Chile y Argentina.

Formando parte del Qhapaq Ñan se podían apreciar sofisticadas construcciones: vías empedradas de curso plano y también escalonado, reservorios, depósitos de víveres y suministros, así como puestos de vigilancia y fortificaciones. Entre las soluciones técnicas que se emplearon para sortear un paisaje tan accidentado como el andino, una de las más interesantes la constituye los dispositivos para atravesar los cursos de agua, así como para remontar quebradas y de este modo acortar los recorridos: los puentes, hechos de diversos materiales, como piedra, madera, y fibra vegetal, y adecuaciones técnicas, según fueran utilizados para atravesar los caudalosos ríos o los profundos cañones existentes en los Andes. Así, se construyó desde puentes firmes de piedra hasta puentes colgantes de fibra vegetal. Dada la antigüedad de su continuado uso, así como la utilidad de este recurso vial ante la falta de alternativas modernas, muchos de los conocimientos sobre la construcción y preservación de su infraestructura se han mantenido hasta la actualidad en la memoria de diversas comunidades y pueblos aledaños a su emplazamiento.

Hay algunos casos en que se sigue incluso construyendo estos puentes, y no por motivos de necesidad en tanto ya hay alternativas modernas para cruzar los ríos, sino por motivaciones simbólicas, culturales, y de mantención de la identidad colectiva. En este documental preparado por la Dirección de Patrimonio Inmaterial Contemporáneo, hemos querido registrar un caso especial al respecto. Se trata del puente colgante llamado Q’eswachaka o “puente de sogas” (q’eswa = soga, chaka = puente), el cual forma parte de un tramo secundario del Qhapaq Ñan, en la ruta entre Cusco y Apurímac. Este puente se encuentra en las alturas de la región Cusco, en la provincia de Canas, distrito de Quehue. Es el único puente colgante cuyo tradicional proceso de reposición anual se ha mantenido constante desde hace por lo menos 600 años, fabricado enteramente a mano, en una faena colectiva por comuneros de la localidad, y a partir de fibras vegetales de origen local.

El Q’eswachaka está ubicado sobre un tramo del río Apurímac, cuyo lecho en este lugar está a una altitud aproximada de 3,700 metros sobre el nivel del mar, teniendo este puente colgante una extensión de 28 metros y un tablero de 1.20 metros de ancho, y se ancla en grandes bases de piedra que se yerguen en cada extremo de la quebrada. La segunda semana de junio de cada año, cerca de mil personas de las comunidades campesinas contiguas al puente (Huinchiri, Chaupibanda, Choccayhua, y Ccollana Quehue) se reúnen con el propósito de reponerlo, construyendo todo un puente nuevo y desechando el del año anterior. El puente nuevo conserva las características del anterior, usando los mismos materiales y técnicas especializadas, y estando la organización colectiva de la construcción a cargo de expertos del lugar quienes reciben de sus padres y transmiten generacionalmente, desde tiempos inmemoriales y al interior de un solo linaje familiar, el conocimiento especializado y las tradicionales técnicas para su construcción.

Antiguamente el puente Q’eswachaka era el único medio de comunicación entre las comunidades vecinas y su buen estado de conservación era crucial para su estilo de vida. A pesar de que en la actualidad su utilidad como vía de paso sea relativa, su renovación anual es un evento significativo que involucra a todas las familias de las comunidades referidas. Esta renovación se realiza bajo la modalidad de la mink’a o minga, una forma andina de trabajo colectivo no remunerado que tiene como finalidad obtener beneficios comunes. Desde tiempos remotos, muchas de las actividades productivas que se realizan en los Andes se basan en este antiguo sistema de reciprocidad. Entre otras actividades, la min’ka se emplea en la cosecha de papas y maíz, en la limpieza de canales de irrigación o en el techado de alguna iglesia o casa, cuando es necesaria una gran cantidad de mano de obra.

Para el caso de la renovación del puente Q'eswachaka, cada familia de la comunidades aledañas tiene la obligación de fabricar una larga soga hecha de una fibra vegetal llamada q’oya (Festuca dolichophylla), una gramínea de altura de la misma familia de plantas que el ichu o icho, y que crece en zonas húmedas de las punas. Los comuneros van en búsqueda de este tipo particular de paja, ya sea de forma individual, familiar o grupal, y cada año los comuneros deben recorrer distancias cada vez más extensas para encontrar esta resistente materia prima, ya que al parecer está tendiendo a escasear en la zona.

Antes del segado de la q’oya, los comuneros se reúnen para acullicar (chacchar) hojas de coca, como preludio a toda actividad a realizarse durante el día. Se trata de un momento íntimo en el que se conversa y se comparten experiencias y anécdotas, además de ofrecer frutos de su trabajo a los apus o entidades tutelares de los Andes. Después de ser cortada, la q’oya es envuelta en grandes atados y llevada por los comuneros sobre sus espaldas hacia las casas, donde es dejada afuera para secarse al sol durante todo un día. Al comenzar el siguiente día, luego del acullicado, los manojos de paja son chancados con piedras, adquiriendo la flexibilidad necesaria para la confección de largas soguillas sin perder resistencia ni flexibilidad. Una vez mullida, la paja se remoja en agua y está lista para convertirse en q’eswa, una soguilla que es el insumo principal para la construcción del puente colgante y de la cual obtiene su nombre.

Cada familia está comprometida a proporcionar una q’eswa de 40 brazadas de largo (alrededor de 70 metros), por lo que el trabajo de fabricarla puede tomar varios días. Las fibras de q‘oya son torcidas y trenzadas entre sí utilizando las manos, una técnica que no ha variado en cientos de años y que los comuneros transmiten de generación en generación mediante la participación de los niños en esta actividad. A medida que su tamaño crece, las q’eswas son estiradas para comprobar su firmeza, pues la fortaleza del puente depende de la elaboración adecuada de estas soguillas. En algunos casos este trabajo es realizado de forma grupal, acompañado de conversaciones y risas entre los comuneros y sus familias, compartiendo también viandas e incluso una tradicional watia, comida a base de tubérculos cocidos en un improvisado horno de tierra, muy popular en las comunidades de altura. Una vez terminada la faena, las soguillas se enrollan y se guardan hasta el primer día de actividades para la construcción del nuevo puente.

Primer día de construcción: Encuentro de comuneros y fabricación de las grandes sogas

Durante el Tawantinsuyo, el mantenimiento y renovación de los caminos y puentes se encontraba a cargo de las poblaciones circundantes, las que cumplían dicha labor organizadas en faenas comunales con alto contenido de ritualidad y donde reafirmaban sus vínculos de solidaridad y pertenencia. Esta tradición se ha mantenido en la zona de Quehue a pesar del paso del tiempo, así como la práctica de realizar actos festivos y rituales en cada etapa de la reconstrucción anual del Q’eswachaka.

La reposición del puente se empieza un jueves y culmina el sábado de la misma semana. Antes de iniciar cualquier labor, y como es usual en las poblaciones alto-andinas, se practica un ritual ancestral con el propósito de rendir culto a las antiguas entidades tutelares de la zona. Un oficiante, llamado paqo, realiza una ceremonia a la Pachamama o madre tierra en una mesa ritual, donde simbólicamente le entrega una serie de productos de alta carga simbólica como ofrenda. Asimismo, durante este ritual el paqo se dirige a los apus locales, montañas tutelares sagradas, solicitando permiso para el trabajo, así como protección para los comuneros que participarán en la faena, la construcción adecuada del puente y su feliz culminación.

Los principales productos en la mesa ritual son hojas de coca, mazorcas y granos de maíz, vino servido en un vaso de madera tradicional o qero, cigarrillos, un feto de llama y varios huevos de gallina. Esta mesa se despliega en una de las orillas del puente y se mantiene durante toda la jornada y a lo largo de los tres días que dura la renovación. Un poblador local, don Cayetano Cañahuiri, es en la actualidad el único paqo autorizado para realizar el ritual pues, además de ser comunero de Huinchiri, heredó esta función de su padre. El paqo cuenta con ayudantes quienes cerca de la mesa de ofrendas encienden una fogata hecha a partir de bosta y paja, donde los productos ofrendados se quemarán paulatinamente a manera de regalo a la Pachamama y a los apus. Ellos explican que la fogata es la boca de la madre tierra y que, por medio del humo de la hoguera, las montañas reciben y consumen los productos ofrendados.

Mientras tanto, los miembros de las cuatro comunidades participantes se distribuyen en ambas márgenes del río, donde las autoridades comunales verifican la entrega de una q’eswa por cada comunero en representación de su familia. Hacia el mediodía, comienza la labor de estirar y entrelazar las soguillas para formar con ellas sogas medianas llamadas q’eswaskas. Sólo los hombres participan en esta labor, dado lo reducido del espacio, mientras que las mujeres y los niños se ubican en los alrededores fabricando más q’eswas que servirán luego para completar las demás sogas empleadas en el puente. Las q’eswas son extendidas sobre el suelo en grupos de treinta aproximadamente, se amarran en un extremo y se giran tirando de los extremos para entrelazarlas formando sogas de mediano grosor. Esta labor es acompañada de la algazara de los comuneros, ya que al estirar las q’eswaskas se da una suerte de competencia de fuerza. Al grito de “¡chutay!” (¡tiren!), las sogas son estiradas lo más posible para asegurarse de que, luego de colocadas en el puente, no cedan ante la presión del peso que soportarán.

Los comuneros fabrican en total catorce sogas medianas o q’eswaskas. Una vez completadas, se toman tres de ellas y se trenzan formando sogas más gruesas llamadas duros o turus. Empezando por uno de los extremos de la soga, uno de los comuneros realiza esta labor utilizando manos y pies, y otros van tomando su lugar cuando el primero se cansa, y proceden así hasta llegar al otro extremo. Se fabrica en total cuatro grandes duros que compondrán el tablero del Q’eswachaka. Por otro lado, con dos q’eswaskas entrelazadas se forman unas sogas grandes llamadas maki (“mano” en quechua). Las makis se usan como pasamanos y baranda del puente. Una vez hechas las makis y los duros, éstos también son estirados a manera de competencia por grupos de comuneros tirando de los extremos.

Las comunidades participantes se reparten esta labor, de modo que la de Collana Quehue fabrica un duro y un maki, la de Huinchiri fabrica dos duros, la de Chaupibanda fabrica un duro y un maki, y la de Choccayhua se encarga de elaborar la cubierta del puente y proporciona los cayapos, varas de madera que sirven para estabilizar el tablero del puente. Al finalizar el día, las grandes y pesadas sogas son llevadas en hombros por varios comuneros a la orilla del puente antiguo y dejadas ahí durante toda la noche.

Segundo día: botada del puente viejo e instalación de la estructura básica del nuevo

En la mañana del segundo día, el paqo dispone nuevamente la mesa de ofrendas, y algunas veces sacrifica un animal mediano, como una oveja. Algunos comuneros entregan uno que otro producto como ofrenda, como cigarrillos o bebidas, para que el oficiante interceda a favor de ellos durante la ceremonia propiciatoria. Luego de recibir la autorización de la Pachamama y de los apus, comienza la labor instalación de los duros y los makis elaborados el día anterior. Llegado este momento, uno de los comuneros atraviesa el puente viejo con una larguísima q’eswa atada a la cintura, soguilla que servirá para trasladar insumos de una orilla a otra cuando el puente viejo sea botado, y para transportar una cuerda muy resistente que permitirá acarrear los extremos de los duros y de los makis. Cuando ya se ha establecido una vía segura de traslado entre ambas orillas, el puente del año anterior se corta y se deja caer sobre el río Apurímac.

Es necesaria la fuerza de muchos comuneros para atar adecuadamente las grandes sogas en los estribos de cantería del puente, y algunos comuneros mayores suelen guiar el trabajo de los jóvenes, transmitiendo sus conocimientos a los menores. Al mediodía se hace un descanso y se comparte las viandas traídas. Mientras tanto, y como parte de la división de labores, los pobladores de Choccayhua se reúnen en una zona alta de la quebrada para fabricar un tapete que cubrirá el piso del puente. Para esto tradicionalmente utilizan ramas y hojas de árboles del lugar, las que son unidas cuidadosamente usando también q’eswas. La elaboración de este largo tapete toma todo el día y, al culminar su elaboración, éste es enrollado y trasladado cerca al puente, para ser colocado sobre el mismo al finalizar la tercera jornada. Hacia el final de la tarde del segundo día, los duros y los makis están ya firmemente sujetos a los estribos del puente y los comuneros se retiran a sus hogares para reponerse de la intensa jornada.

Tercer día: Los chakaruwaq tejen el puente

Victoriano Arizapana Huayhua y Eleuterio Callo Tapia son comuneros de Huinchiri. Ambos son portadores de los saberes técnicos especializados para el tejido del puente, conocimientos tradicionales que se han venido transmitiendo hasta nuestros días a través de muchas generaciones. Así, a los catorce años de edad, don Victoriano aprendió de su padre los secretos del tejido y, siguiendo la tradición, sólo puede transmitir estos conocimientos en el seno de su familia. Estos especialistas son conocidos como chakaruwaq o “hacedor de puentes”, y su labor ya había empezado desde el primer día de la reposición anual, dirigiendo con atención cada una de las acciones de los comuneros, y ayudando, en caso sea necesario, en la fabricación de los duros o en el amarre de las sogas a las estructuras de piedra.

En este tercer día de construcción, los chakaruwaq se reúnen temprano en la mesa de pago ritual y, luego de recibir a través del paqo el necesario permiso de la pachamama y de los apus, empiezan la delicada y arriesgada tarea de tejer el tablero del puente, uniéndolo con q’eswas a las barandas o pasamanos (makis). Luego de comprobar la firmeza de la estructura de sogas colocada el día anterior, el maestro Arizapana se sienta sobre la base del puente e inicia el tejido, apoyado por dos ayudantes quienes le van suministrando ya sea q’eswas o cayapos. Los cayapos, que como se ha dicho son largas varas de madera, se usan como travesaños del piso del puente y son colocados por los chakaruwaq cada cierto tramo del tablero.

Don Victoriano empieza la confección de la cubierta desde una de las orillas, mientras que don Eleuterio hace lo propio desde la orilla opuesta. Luego de varias horas, ambos maestros se encuentran al medio del puente, a una altura de aproximadamente quince metros sobre el lecho del río. Cuentan los lugareños que antes no había dos sino un solo tejedor de puentes, quien debía trabajar hasta el anochecer. En la actualidad, ambos tejedores complementan su labor y culminan su labor hacia la mitad de la tarde. Cuando se termina con la faena, los chakaruwaq se ponen de pie y gritan “¡haylli!”, expresión quechua de triunfo o victoria, retirándose luego para que un grupo de comuneros pueda extender, sobre el tablero del puente, el tapete de ramas y hojas preparado con anterioridad. En los extremos del nuevo puente esperan las autoridades o personajes principales quienes serán los primeros en atravesar el renovado Q’eswachaka. La reposición del Q’eswachaka culmina entre aplausos y felicitaciones. Al día siguiente se realiza un festival con bailes tradicionales de la región, donde hombres, mujeres y niños de todo el distrito de Quehue disfrutan de la música y de la comida local.


Investigación realizada por Miguel Ángel Hernández Macedo, antropólogo de la Dirección de Patrimonio Inmaterial Contemporáneo del Ministerio de Cultura, con la colaboración de la Dirección Regional de Cultura del Cusco, liderada por la antropóloga Ingrid Huamaní. El artículo fue editado por José Antonio Lloréns.

Fotografías: Reyna Temple Tolente

RAZONES POR LAS QUE LA MINISTRA DE CULTURA NO DEBE RENUNCIAR

Las notas periodísticas sobre la renuncia de la Ministra de Cultura crecen cada día, algunos miembros del gobierno jutifican su ausencia del país, sin embargo, no aclaran por qué debe mantenerse como ministra. Quizá el contexto de la elección presidencial no facilitó que Gana Perú definiera -en el camino- la política cultural peruana (tuvieron que resolver la conducción de la política económica, consolidaron alianzas políticas y descartaron la incorporación activa de personalidades que avalaron la candidatura 'cuando las papas quemaban'... también... en la presentación del plan no tenían nada claro sobre la política cultural del país). En esa coyuntura fue elegida la Sra. Susana Baca: prestigiosa, representante de una minoría, mediática. Fue una elección más instintiva que calculada.




Se argumentó que no conocía de gestión cultural, posteriormente criticaron a su entorno y ahora que viaja con demasía:




1º.- Un creador per se conoce el quehacer cultural, desde su esquina, con toda la carga subjetiva que su proceso creativo le ha significado gestar. Este aspecto, efectivamente, es fundamental, sin embargo, los tiempos actuales se manejan con equipos de trabajos. Para impulsarlos falta una política cultural y eso ya no depende de la Sra. Baca o de quien entre posteriormente: esa política la diseña el presidente (con su partido y aliados), con su premier y la conversa -y entona- con el responsable del sector cultura.




2º.- El entorno académico de la Sra. Baca no lo cuestiono porque son técnicos que necesitan que el presidente Humala (y Gana Perú) enrumbe con lineamientos. Si eso no ocurre, obviamente que cada uno de estos técnicos harán -como lo han hecho anteriormente- con buena (o mala) fe actividades sin que encuadren en políticas culturales de largo aliento. Recordemos que son personas que conocen que en el estado peruano todo debe moverse a muy corto plazo.




3º.- ¡Qué viaja! por supuesto que viajará para cumplir con sus contratos. Siendo Susana Baca una artista será muy provechoso para el país que ella utilice ese prestigio para concretar planes, sin embargo, REPITO, SIN UNA POLÍTICA CULTURAL, TODO BUEN INTENTO CAERÁ EN EL DESATINO.




OTRO SI. Que el congresista fujimorista Julio Rosa Huaranga, titutar de la Comisión de Cultura del Congreso haya pedido la renuncia de la ministra provoca sospechas. No será que quieren quebrar de arranque la pequeña luz que señala que hay esperanza de aplicar políticas de estado justas y desestimar la gestión cultural como una herramienta fundamental para el cambio.




OTRO SI. Un terrible lastre dejado por el anterior gobierno es la estructura del Ministerio de Cultura. Las oficinas técnicas se hallan atadas de mano. Estructura que al no ser modificada hará perder valioso tiempo para las políticas de inclusión y solidaridad social.




Fedora Martínez


Setiembre 18, 2011.


DRAMA DE DESENCUENTROS DE UN YO INDIVIDUAL Y COLECTIVO




Procrea Producciones presenta Yo, Río, obra de teatro unipersonal en un acto que se presentará desde este 18 de agosto hasta el 17 de setiembre en Teatro Racional durante una breve temporada.

La obra nos cuenta la historia de Río, un niño de una comunidad amazónica peruana, que ve amenazados su bosque y su integridad por la invasión del narcotráfico a su pueblo, en medio de esta arremetida, pierde a su abuela, el mayor sostén de su corta vida y la transmisora de las tradiciones de su pueblo. Abandonado a su suerte, Río sufre trata de personas, obligado a trabajar en un laboratorio de cocaína.

Las autoridades allanan el laboratorio y envían al pequeño Río a una institución que le brinda cuidado y educación. Sin explicarse cómo fue tan rápido, Río se ve embarcado en una aventura con alguien que lo convierte un famoso actor de cine, con ello viene el reconocimiento público, romances, premios y escándalos ¿Está el joven Río preparado para esta transformación tan grande?

Esta pieza nos transporta al universo de este particular ser, desde su dura niñez hasta su madurez más explosiva y mundana, Río nos lleva de la mano por bosques mágicos, sets de filmación, discotecas: todos aquellos espacios que significaron un hito en su vida.

Este montaje hace uso de recursos audiovisuales y sonoros para crear la convención de otros personajes que rodean a Río, lo que convierte a esta obra en multidisciplinaria y rica en diversos soportes y atmósferas.

Río nos deja entrar en su lado más íntimo, tempestuoso, tierno, autocomplaciente y destructivo; nos remece, conmueve e identifica con la búsqueda del camino de retorno a sus orígenes. Un espectáculo que no se debe dejar pasar.


Ficha Artística:

Actuación: César Gólac

Dirección: Julia Thays y Alberick García

Dramaturgia: Julia Thays

Fotografía: Milena Carranza

Producción General: Procrea Producciones.


Dónde: Teatro Racional (Av. Balta 170. Barranco, a media cuadra de la Estación Balta del Metropolitano.)

Cuándo: Desde el 18 de agosto hasta el 17 de setiembre. De jueves a sábado a las 8:30 pm.

Entrada General: S/.20.00

Entrada de estudiantes y jubilados: S/.15.00

Precios promocionales para empresas o grupos.

"Anda pasea a tu burro"

La presentación del Premier y el Ministro de Economía anunciaron al país el rumbo económico. Los medios de comunicación dieron la noticia y confirmaron la satisfacción de los sectores productivos y financieros que miran con desconfianza al nuevo gobierno. No hubo mayores comentarios por la elección de una izquierdista al Ministerio de la Mujer: finalmente -durante décadas- la ayuda social es sinónimo de asistencialismo y no hay experiencia nacional diferente.

Si el libre mercado y la carta magna son un consenso y necesitan políticas de Estado, las más esperadas corresponden a los lineamientos económicos. Sin embargo, la 'gran transformación' no transitará -lenta ni velozmente- si no hay una política cultural coherente, con lineamientos que abarquen la conservación, la investigación, la promoción y la exhibición del patrimonio cultural peruano: componentes de política cultural que deberán establecerse a corto, mediano y largo plazo.


Política cultural que debera incluir en su prioridad a los 800 distritos de extrema pobreza (anunciados en el mensaje presidencial): la visibilidad de las tradiciones orales, la música, canto y danza, la protección de sus monumentos, la creación de áreas de reserva natural e histórica, los rediseños arquitectónicos de sus centros poblacionales y la investigación histórica local enlazada con la regional y nacional. Los niños y jóvenes deberán conocer aceleradamente 'los otros mundos', así la promoción será una herramienta básica (espero que los expertos no demoren mucho tiempo discutiendo si es gestión, promoción o...)

Así ...con el tiempo... será indiferente que estúpidos insultos como el proferido por la congresista Martha Chávez mellen la dignidad de las personas.





Fedora Martínez

Julio 30, 2011.

JOSÉ MARÍA ARGUEDAS Y EL TORO DE PUPUJA


EL LARGO VIAJE DEL TORO MODELADO DE PUPUJA



A Anta Atoq




Con sumo cuidado fueron embalándose toros cerámicos. Uno -con la pata delantera rota y signos de deterioro por el largo tiempo enterrado- recibió tratamiento y fue guardado entre papeles sin ácido. Ya concluyó la construcción de los depósitos de conservación del Museo Nacional de la Cultura Peruana y, nuevamente, cada una de las hermosas piezas ocupará su sitio, en uno de los más importantes repositorios del arte tradicional peruano. Esta colección de toritos empezó en la década de los ’40.


Mi búsqueda de datos sobre el toro de Pucará favoreció el reencuentro con relatos y objetos rituales muy antiguos, latentes en la actual iconografía. Un valioso y entrañable hallazgo marcó un antes y después en mi entendimiento de 'lo popular' y 'lo tradicional', desde ese hallazgo ya no leo, ahora converso con él (confesaré que ha sucedido en pocas ocasiones, es esquivo cuando voy por ahí, ociosa) y forma parte de mi panteón personal: José María Arguedas. El hallazgo: el toro de Pucará, su fibra vital.

La introducción del toro de cerámico tradicional en el gusto limeño se debió a los indigenistas sabogalinos. En ese colectivo se entrelazaron muchas personas con ideas comunes a la ruta cultural del Perú. También se unieron parejas como José María Arguedas y Celia Bustamente. Alicia Bustamente, su hermana, fundó la Galería Pancho Fierro, trabajó con José Sabogal en el Instituto de Arte Peruano del Museo de la Cultura Peruana junto con Camilo Blas, Teresa Carvallo, Julia Codesido y Enrique Camino Brent. Una gran familia, un grupo fenomenal, con más cohesión que entredichos.

Arguedas –pilar importante de esa tendencia artística, académica y de gestión- se nutrió del mundo rural, lo interpretó, vivió la litorización: olas de migrantes llegados a las capitales costeñas. Buscó salidas ideológicas y emocionales. Fue un preclaro intelectual peruano que protestó con su muerte los cauces culturales prefigurados en el Perú de los 60. Al final de su vida sentenció: “ese toro ha muerto”, en referencia al toro indio, el de su Yawar Fiesta (1941), el de Mitos, leyendas y cuentos peruanos (1947), el de Cultura y pueblo (1964), y el de su último escrito periodístico Salvación del arte popular (1969).

Arguedas construyó con el toro andino su sinécdoque personal. En su artículo Salvación del arte popular afirmó:

Aquel toro modelado uno por uno como ofrenda a los dioses montañas, esa figura con aire y rostro verdaderamente irradiante de misterio: ese toro ha muerto… Creo que el ‘toro’ de Pucará se extinguió porque era un objeto religioso modelado por los indios más aislados, con menores vínculos en el mundo urbano”.

Este artículo fue enviado por JMA al diario El Comercio unos días antes de su suicidio. Él, con la sensación de indio a flor de piel, sintió que el mestizaje adquiría una visión alejada de lo indio. El interés de Arguedas por el toro era antiguo: a los 30 años publicó su novela Yawar Fiesta y seis años después, en 1947 –en coautoría con Francisco Izquierdo Ríos– el libro Mitos, leyendas y cuentos peruanos. El análisis de los relatos los encaminó a la médula de los secretos de las lagunas y concluyeron: “El ‘toro’ sustituye al ‘amaru’ para explicar el misterio del origen de las aguas mediterráneas. El concepto mítico permanece, pero el personaje es sustituido: la serpiente por el toro. […] En algunas regiones, […] la sustitución se produce conservándose el nombre quechua ‘amaru’, cuyo significado sufre una traslación absoluta. […] La transformación del amaru por el toro ha causado, por supuesto, al mismo tiempo, una transformación del antiguo personaje mítico; se trata de una de las formas de la retradición cultural del toro y de la conversión de un símbolo antiguo que toma la forma de un elemento incorporado que sufre una nueva reencarnación”.

Ese toro indio que Arguedas amó sintetiza la cosmovisión indígena precolombina en el periodo postcolonial. El origen del toro no es indio, así como él, que no nació en cuna india. Sin embargo, ambos fueron transformados por simbiosis con lo indio, adquiriendo la impronta cultural andina.

Nombrado director de la Casa de la Cultura del Perú, Arguedas publicó en 1964 la revista Cultura y pueblo. En la carátula del primer número está el toro de Pucará y en el pie de foto señala: “[…] está hecho de barro; lo modelan los indios de Santiago de Pupuja. […] Un antiguo dios, el amaru, que tenía forma de serpiente y vivía en el fondo de los lagos, fue transformado en toro, según las creencias indígenas. Y así, ya considerado como una especie de dios, lo modelaron […]”.

Cinco años más tarde, Salvación del arte popular, uno de sus testamentos ideológicos, fue un responso al toro de Pupuja. José María Arguedas sentenció la muerte del toro indio, sentenció –una vez más- su vida. Al poquísimo tiempo, se suicidó. El toro cerámico de Santiago de Pupuja fue el objeto simbólico que él emblematizó con su historia personal, su destino.

Ese toro indio no ha muerto. Sus creadores viven, con embates han resistido y continúan con la tradición alfarera. José María Arguedas tampoco murió, así como nadie muere cuando es amado, recordado y emblematizado.




Fedora Martínez




Fuente
F. Martínez. Del Amaru al Toro. Instituto Nacional de Cultura, 2010.
F. Martínez. El toro de Pupuja. Ministerio de Cultura, 2011.




Foto: Soledad Mujica Bayly

JARDÍN ECOLÓGICO EMILIA BARCIA BONIFFATTI




Nuestro jardín ecológico está ubicado a espalda de la Pontificia Universidad Católica del Perú, PUCP, altura de la cuadra 20 y 21 de la Av. Riva Agüero. Les ofrecemos la oportunidad de aprender interactivamente, para fortalecer la conciencia ambiental de todos los visitantes, teniendo contacto directo con animales y plantas, experimentando directamente en el mundo del BIOHUERTO, HIDROPONIA, LOMBRILANDIA, GRANJA, CERAMICA, RECICLAJE DE PAPEL a través de talleres interactivos y productivos brindándoles una explicación clara y sencilla de acuerdo a la edad, que se los proporcionaran nuestras Talleristas Además les ofrecemos sana diversión a través de juegos mecánicos y el juego del eco cuy, que hemos preparado con el objetivo de que los niños pasen momentos gratos e inolvidables. Atendemos visitas los días Martes, Jueves desde las 8.30 am hasta las 12.30 pm y de 2.00 pm a 4.30 pm y los Sábados desde las 9.00 am a 1.00 pm y de 2.00 pm a 5.00 pm y/o jornada completa con almuerzo si lo solicitan, previa coordinación. La atención será exclusiva, sólo a los alumnos de su institución disfrutando de la naturaleza y el aire puro del Jardín ecológico dentro de un ambiente tranquilo y seguro. Quedamos atentos a sus gratas noticias y estamos a su disposición para resolver cualquier inquietud que puedan tener al respecto.


Cordialmente,

Gloria De Los Ríos Orellana
Directora IEI 096 EBB
Calle Naranjales Mz Q Lt 6
Pando, San Miguel
Lima, Perú
Patronato LUXMA
CIAF PERU
Lider de AVINA
Tel. 5622990 ,Nextel N ° 837*1948
Movistar Nº 945809299,Fax 4600621

ENCUENTRO NACIONAL AFROPERUANO EN EL MUSEO DE LA NACIÓN. LIMA, PERÚ





ENCUENTRO NACIONAL AFRO PERUANO
“FORTALECIENDO NUESTROS DERECHOS”





PROGRAMACIÓN

VIERNES 17 DE JUNIO

9.30 AM INAGURACION
Dr. Adalid Contreras Baspineiro-Secretario General de la Comunidad Andina de Naciones
Dr. Juan Osio Acuña-Ministro de Cultura

9.45 AM
Palabras del Dr. José Carlos Vilcapoma Ignacio-Viceministro de Interculturalidad
Ceremonia de Reconocimiento a los Afro Peruanos Destacados

10.00 AM.
INAUGURACIÓN
Muestra de Pintura: “Fantasmas del Pasado” de Oscar Villanueva Martínez.
Fotografía: “Las Huellas Profundas” de Martín Alvarado Gamarra
Fotografía: “Cimarrones de los Andes” de Comunidad Andina de Naciones.
Artesanía: “ Taller del Ingenio” del Distrito del Ingenio Nazca.


10.15 AM MESA INTERNACIONAL (1)
Presencia Afro Descendiente en América Latina
“Participación en la integración Andina” Dr. Genaro Baldeón Herrera Director General de la CAN
1. “Huellas del Ecuador” José Chala Cruz (Ecuador)
2. “Voces del Altiplano” Jorge Medina Barra (Bolivia)
3. “Identidad Afro Colombiana” Claudia Mosquera Ronceros Lavve( Colombia)
4. “Fuerza Afro Descendiente en el Perú” Lic. Cecilia Ramírez Rivas (Perú).

12.15 AM MESA NACIONAL
Conferencia Magistral: “Aportes en el proceso de Inclusión de los Afro Descendientes en la construcción de la Nación Peruana” Ponente Dr. Germán Peralta Rivera.
Panel: Eduardo Palma Lazarte, Ing. César García Espinoza, Lic. Julia Barrera Gonzales

3.00 A 5.00PM TALLER
Temas: 1. Aportes afros para la inclusión
Construyendo Integración Sub Regional:
2. Como participan los afros en el Proceso de Integración
3. Mecanismos de coordinación para el fortalecimiento en la participación del pueblo afro Peruano.
5.15 A 6.30PM Plenaria
630. PM CEREMONIA DE PREMIACION A DESTACADAS PERSONALIDADES AFRO PERUANAS

SÁBADO 18 DE JUNIO

9.30 AM MESA (4)
Tema: Avances y Retrocesos del Movimiento Afro Descendiente en el Perú.
Ponentes. Dr. José Campos Dávila.
Panelista: Oswaldo Bilbao Lobatón, Rocío Muñoz Flores Rivadeneyra. Dr. Jorge Ramirez Reyna
10.30 AM “Patrimonio Cultural Material e Inmaterial Afro Peruano”
Objetivo Conocer la riqueza cultural de los afroperuanos.
Ponente: Lic. Augusto Zavala Rojas
Panel: Lic. Owan Lay Gonzales, Sr. José Orlando Izquierdo Funes, Lic. Fedora Martínez
12. M Plenario
Elaboración de la DECLARACIÓN FINAL

12.30 EXPO CULINARIA AFRO PERUANA

1.30 SHOW ARTISTICO AFRO PERUANO


Fuente: INDEPA - MINISTERIO DE CULTURA

MURALES-CRÓNICA

YUYARINA WASI
CASA DE LA MEMORIA EN PAMPACHACRA
AYACUCHO, PERÚ



La Comunidad Campesina de Pampachacra y el Colectivo Museo Itinerante Arte por la Memoria concluyeron en la Casa de la Memoria los murales-crónica.

Importante artículo sobre el Museo de la Nación

MUSEO DE LA NACIÓN.
RECLAMO CIUDADANO.

Virgilio Freddy Cabanillas



El museo es la institución educacional democrática por excelencia; es el medio más eficaz para vulgarizar las enseñanzas de la historia. Si tenemos conciencia de nuestros deberes para con el destino de la patria, estamos obligados a trabajar empeñosamente en la magna labor de educar al pueblo, despertando el espíritu solidario de grupo, y forjando así la conciencia nacional (Julio C. Tello, 1924).


En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes gobiernan digan o hagan tonterías (Mario Vargas Llosa, 2009).



El Museo de Antropología y Arqueología y el Museo de la Nación de Lima son de obligatoria visita. Ambos poseen colecciones asombrosas de obras maestras de arte peruano precolombino de todos los períodos (Thomas Hoving, 1999. Ex director del Museo Metropolitano de Nueva York).



Han pasado varios meses desde la realización de las importantes cumbres económicas denominadas ALC-UE y APEC. Desde entonces, hemos visitado muchas veces el Museo de la Nación y todavía no podemos ver la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, que durante tantos años ha caracterizado a esta institución. Cierto que hay un valioso programa de exposiciones temporales, pero el vacío que ha dejado la mencionada muestra permanente es enorme.


El Estado tiene una gran deuda con la cultura, ya que nunca construyó la infraestructura adecuada para el museo nacional en la capital del país. El Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (Pueblo Libre) posee un local con salas y depósitos vetustos, apropiados para los tiempos heroicos de Tello, pero con muchas limitaciones para una museografía moderna. Los espacios son tan cortos, que culturas tan importantes como Vicús y Recuay se reducen a algunas vitrinas en los pasadizos. La sala del Formativo es pequeña y estrecha, insuficiente para mostrar -y explicar- los procesos ocurridos en un período tan decisivo. No hay sitio para incorporar los nuevos conocimientos que la Arqueología, la Antropología y la Etnohistoria brindan sobre las sociedades andinas. Esas limitaciones deben ser una tortura permanente para el excelente personal que trabaja en las instalaciones del MNAAHP.


Durante el segundo gobierno de Fernando Belaúnde se elaboró el proyecto de un nuevo local para el Museo de Arqueología y Antropología. Pero los interminables debates de los expertos dificultaron su realización. Finalmente, durante el primer gobierno de Alan García se canceló la construcción. A cambio de eso, el gobierno destinó el local del Banco de la Nación -antes Ministerio de Pesquería- para sede del denominado Museo de la Nación. El local era de horrible arquitectura, pero sus enormes espacios y muros indestructibles brindaban muchas posibilidades para mostrar y proteger el Patrimonio nacional. Mucho debieron sufrir los arquitectos y museógrafos, pero al final el resultado fue interesante. El proyecto de construcción de un local moderno para el museo nacional se había frustrado, pero al menos quedaba el premio consuelo del Museo de la Nación.


Para todos fue una grata impresión visitar el nuevo museo allá por 1990. Amplias salas de exhibición y numerosos recursos museográficos recreaban importantes aspectos de la cultura nacional. Obviamente faltaban muchas cosas, pero se había dado un gran paso.


Recordamos cuatro grandes muestras: Circuito expositivo prehispánico, Continuidad cultural, Historia del vestido peruano y una exposición de arte peruano contemporáneo (150 pintores y 50 escultores). Las dos primeras quedaron como exhibiciones permanentes y las otras dos fueron reemplazadas. Posteriormente se implementó una muestra permanente para niños.


Los amplios espacios del nuevo museo permitieron la realización de notables muestras internacionales, como por ejemplo: Imágenes de la India, Imágenes de Filipinas y China, 5000 años de civilización. También se realizaron exposiciones temporales sobre las recientes investigaciones arqueológicas: Sipán, Sicán, Kunturhuasi, la Doncella del Ampato. Para no olvidarlo.

Sin duda la muestra sobre el Antiguo Perú era la más visitada por el público. Además de las piezas exhibidas, todos extrañamos las maquetas y dioramas: la aldea de La Paloma, la galería del Lanzón Monolítico, los relieves policromados de Moxeque, el farallón de Poro Poro, los geoglifos de Nasca, la tumba del Señor de Sipán, los murales policromados del Horizonte Medio, la reconstrucción de una tumba Chancay, las espectaculares maquetas del Cusco incaico y de Machupicchu, etc. Arte en el Antiguo Perú -un libro publicado en 1994- es el testimonio de la gran exposición que hoy extrañamos.


Por supuesto que la adaptación del edificio a museo trajo dificultades. Siempre hubo problemas para orientarse en el enorme local. Muchos visitantes recorrían todo el período pre-inca, pero al terminar con el Intermedio Tardío (Reinos y Señoríos) no se daban cuenta que era necesario continuar por un puente hacia la Sala Inca; bastante confundidos regresaban sobre sus pasos y volvían al primer piso a pie, en un alucinante recorrido al revés. Otros jamás descubrían la entrada a la gran exposición de arte tradicional y popular (Continuidad cultural). Un serio problema de señalizaciones. Por otro lado, esta sensación de rutas confusas y elementos desarticulados era fiel reflejo de nuestra realidad; hasta en eso el museo hacía honor a su nombre.


Recordamos también algunas remodelaciones o reestructuraciones desafortunadas. Nos referimos a la que se hizo en la Sala Inca (ver fotografía). La exhibición no era perfecta -nada lo es-, pero la remodelación fue más bien un atentado. Se achicó el espacio, el “diálogo” entre los elementos museográficos se empobreció, una sensación de desorden invadió a la muestra. Incluso retiraron la excelente maqueta de Machupicchu. Sólo en el Perú se puede hacer una intervención para malograr lo que es aceptable. Cambios para retroceder.

Pero lo peor ha ocurrido recientemente. Hay rumores que deberían ser aclarados. En el ambiente de los museos se comenta que la exposición permanente fue desarmada para utilizar los espacios en las cumbres. Y esa es la sensación que uno tiene al mirar la zona donde estaban los orígenes de la cultura andina, el Arcaico y el Formativo. Nadie niega la trascendencia de dichos eventos, pero sólo un país bárbaro desarmaría la principal muestra permanente de su museo nacional para realizar actividades ajenas al museo. No nos imaginamos una situación similar en ningún país latinoamericano. Desafortunadamente, en nuestro país hay autoridades capaces de eso. Hace poco un ministro dijo que el Perú no necesita museos. El señor demostró su indigencia intelectual pero aún sigue en el cargo.


La ausencia de la exposición permanente sobre el Antiguo Perú, no ha podido ser llenada por las muestras denominadas Tradición y diversidad en el arte peruano y Unidad en la diversidad: Aproximaciones temáticas a la historia peruana. En ambos casos se trata de piezas excepcionales, pero sin un acompañamiento adecuado de recursos museográficos. La mayor parte de los bienes exhibidos ni siquiera tiene pie de objeto. Dos muestras insuficientes y desconcertantes para los que sabemos lo que era el Museo de la Nación. Hay que agregar que actualmente tampoco hay acceso a la Sala de los Tesoros (bóveda).


Los amplios espacios de esta institución han sido una esperanza para el público visitante de museos. Todos sabemos que las investigaciones arqueológicas del futuro obligarán a ampliar los contenidos del Antiguo Perú. Además, en algún momento se tendrá que hacer salas permanentes dedicadas a los períodos virreinal y republicano. Y por supuesto, hay que ir preparando áreas dedicadas a las sociedades amazónicas. Ahora más que nunca.


Ya sabemos que el MNAAHP no tiene posibilidades de ampliación. Por eso reclamamos que los espacios del Museo de la Nación sean principalmente para las áreas de exhibición, depósitos e investigación. Hay la sensación de que en los últimos años han aumentado las áreas de oficinas. Nosotros reclamamos que los primeros pisos deben estar reservados para las actuales y futuras exposiciones. No se puede castigar al público condenándolo a subir por los ascensores a los pisos superiores, por eso es necesario enviar las oficinas a los pisos altos. Por ejemplo, cuando se construya el Museo de la Memoria culminará la muestra Yuyanapaq que se encuentra en el sexto piso. Ahí se puede crear espacios para oficinas, pero por favor reserven los pisos bajos para salas de exposición.

A propósito, las autoridades trasladaron al museo algunas áreas del Ministerio de Educación. Esto ya es el colmo, una prueba palpable de que los políticos no tienen ningún respeto por la cultura. Esperamos que los intelectuales y científicos del Museo de la Nación hagan escuchar su voz de protesta ante esta invasión; un trabajador del Patrimonio del país no puede ser comparsa de políticos jumentos.


Aquí una perla más sobre la intromisión política que afecta -en vez de proteger- a los bienes culturales. Recordemos que hace poco se exhibieron en Palacio de Gobierno quince mantos paracas recientemente restaurados. Lo escandaloso era que varios de los textiles estaban ubicados al lado de las ventanas. Las delgadas cortinas blancas no impedían a la luz solar descargar sus efectos nocivos sobre los mantos. El desatino fue resuelto varios días después de la inauguración. ¿A quién se le ocurrió llevar los mantos a Palacio sin tomar las precauciones necesarias? ¿El responsable ha sido sancionado?

Pensando en exposiciones futuras queremos comentar un asunto que nos parece pertinente. En Lima hay obras maestras de la historia del arte peruano que se encuentran inexplicablemente lejos del alcance del público. Piezas que ningún país mantendría guardadas, por el contrario las mostraría con orgullo a propios y extraños. Por ejemplo, el MNAAHP posee un tumi de la cultura Lambayeque que se salvó del robo de 1981. Creemos que es el tumi más importante -después del que fue destruido a consecuencia del mencionado atentado- y sin embargo permanece guardado bajo estrictas medidas de seguridad. Sugerimos llevarlo al Museo de la Nación, no faltará alguna empresa que quiera donar una vitrina blindada para una pieza símbolo del Perú.

Otro caso es el famoso pelícano de plata del Convento de Nuestra Señora del Prado. Esta joya máxima de la metalurgia virreinal debe ser el centro de una futura sala dedicada a ese período en el Museo de la Nación. Hoy permanece segura en la bóveda de un banco, pero es urgente exhibirla en el museo. Lo mismo pasa con la escultura de Baltazar Gavilán, el Arquero de la muerte. Hoy se conserva en el convento de San Agustín, pero un día deberá disparar sus saetas contra la vanidad humana en el Museo de la Nación.


Lo mismo se puede decir de la serie de santos fundadores de órdenes religiosas del taller de Zurbarán. Todos sabemos que está temerariamente guardada en el convento de la Buena Muerte, en Barrios Altos. Estamos seguros que si mañana asaltan la casa de los venerables padres camilos, se perderán estos buenos ejemplares de la pintura barroca y nos vamos a lamentar inútilmente. Sin duda estarán más seguros en el Museo de la Nación. Debemos estar locos los peruanos para tener guardadas estas maravillas. Confiamos en que las Agustinas Hijas del Santísimo Salvador, los padres agustinos y los padres camilos prestarán con agrado sus bienes, sabiendo que van a un lugar donde se les brindará seguridad y conservación.


Hay que agregar que algunas instituciones estatales pueden derivar piezas importantes al Museo de la Nación. En Palacio de Gobierno hay obras de diversos artistas peruanos, al menos una parte podría ir al museo, donde tendría mayor utilidad. Una pintura notable de Francisco Laso, La Justicia pertenece a la Corte Suprema, también tendría que ir al museo. Habría que bucear en otras instituciones públicas y trasladar los bienes culturales a los museos correspondientes.

Por su parte, la Municipalidad de Lima posee una de las más importantes colecciones de pintura en nuestro país (Pancho Fierro, Merino, Laso, Hernández, Sabogal, Urteaga, Tilsa, Szyszlo, Guayasamín, etc.). Una parte de este acervo se muestra en su pequeña galería, incluso varias pinturas han sido restauradas, cosa que felicitamos. Sin embargo, muchas obras se encuentran ubicadas absurdamente en oficinas casi inaccesibles. La verdad es que el municipio -hace rato- debería tener un notable museo de arte o en todo caso, podría prestar piezas al Museo de la Nación. De esta manera las ponemos al alcance de todos y vamos enriqueciendo las muestras permanentes que debe tener un museo nacional. Creemos que el criterio es llevar las cosas al lugar más apropiado: donde estén más seguras, donde sean más útiles y donde la gente las pueda ver.


En ese sentido, hace poco vimos en Palacio de Gobierno una pequeña escultura de E. Vaumetti, La cuadriga caída. En realidad pasa desapercibida. Más conveniente sería enviarla al Museo de Arte Italiano. Además, tenemos entendido que en Palacio hay algunas pinturas de autores italianos, ¿no sería mejor el traslado al museo mencionado? Pongamos cada cosa en su lugar.


Otro caso especial -con el riesgo de salirnos un poco del tema- es la colección de réplicas de esculturas clásicas de la Escuela de Bellas Artes. Se trata de una donación de Rafael Larco: obras griegas, romanas y renacentistas (1935). Este valioso acervo ha corrido la misma suerte de nuestra maltrecha Escuela de Bellas Artes. Las esculturas están rasguñadas, pintarrajeadas y en algunos casos mutiladas; por ejemplo, uno de los hijos de Laocoonte ha perdido la cabeza. La ubicación de las estatuas entre las galerías y bajo los arcos de los claustros, no permite apreciarlas, además que las expone constantemente a daños. Creemos que luego de restaurar el conjunto hay que replantear su ubicación. El Estado debería comprar alguna de las casonas del Centro Histórico y luego de recuperarla entregarla a la Escuela de Bellas Artes para que funcione un museo de escultura clásica. Por ejemplo, ahí está la Casa Barbieri, tomada por las imprentas a vista y paciencia de todos. En todo caso, las esculturas se pueden trasladar al Museo de la Nación en exposición permanente, así aprovechamos los amplios espacios del museo antes que se sigan llenando de oficinas.


Una vez más insistimos, hay que preservar las áreas del museo para el futuro. Existen importantes colecciones privadas que en algún momento podrían pasar al Estado. Por eso necesitamos museos públicos prestigiosos, dinámicos y seguros, para que los coleccionistas se animen a legar sus tesoros al Estado. Es vital evitar la dispersión de las colecciones, como tantas veces ha ocurrido. Por ejemplo, se supone que las autoridades ya han previsto el lugar que recibirá a la colección Poli, cuando el polémico dueño pase a mejor vida. Esas piezas tienen que ser rescatadas, tarde o temprano. Sin duda, el Museo de la Nación será el lugar apropiado para acogerlas.


Otro aspecto que debemos anotar es la presencia del museo en Internet. Es una vergüenza que el Museo de la Nación no tenga su propio espacio en la Web. Cierto que hay información en la página del INC (http://inc.perucultural.org.pe/), pero no es suficiente. Todo museo que se respete aprovecha al máximo este recurso moderno, basta ver las experiencias realizadas por el Museo Chileno de Arte Precolombino (http://www.precolombino.cl/), el Museo del Oro del Banco de la República de Colombia (http://www.banrep.gov.co/museo/esp/home.htm), el Museo del Templo Mayor (http://www.templomayor.inah.gob.mx/), el Museo Nacional de Antropología de México (http://www.mna.inah.gob.mx/), o el Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo de Guayaquil (http://www.museomaac.com/). Incluso la pequeña información que brinda la página del INC es antigua. Ahí se lee que el museo tiene una exposición permanente con el siguiente recorrido:


SALA 1: De la recolección a la agricultura.
SALA 2: Los orígenes de la Civilización Andina.
SALA 3: Los Desarrollos Regionales.
SALA 4: Interacción Multirregional.
SALA 5: Reinos y Señoríos.
SALA 6: El Tahuantinsuyo.


Esta información nos brinda una esperanza, sólo puede significar que piensan reponer la muestra permanente. En ese caso, es necesario indicar que el museo está pasando por procesos de remodelación, no es justo que un visitante lea una cosa en Internet y llegue al museo para decepcionarse. El público merece respeto.


La tarea urgente es presentar exposiciones permanentes que expliquen el derrotero de la cultura nacional en todas sus vertientes. Claro que el Antiguo Perú debe tener un lugar especial, no porque sea continuar con la “tendencia perniciosa de mostrar al Perú como un gran complejo arqueológico” que “difícilmente puede representar al Perú como Nación”, -así se expresó alguna vez un funcionario del museo-, sino porque ese es el acervo más importante que posee dicha institución. Entender la Cultura Andina en su etapa de autonomía es la base para la comprensión de lo que pasó después y lo que somos hoy.


Desafortunadamente el Estado desconoce el papel vital que los museos pueden jugar en la educación. Eso explica que la Sala de los Niños ya no exista. Y todos los responsables duermen tranquilos.
Queremos museos repletos de estudiantes y maestros. No nos referimos a las estériles visitas con masas de alumnos escuchando al guía y anotando desesperados. Casi sin mirar las piezas. Nada de eso; queremos guías capacitados en el trabajo con niños, que orienten a pequeños grupos durante visitas destinadas a la apreciación de los objetos


∗ La versión inicial de este texto se realizó en los primeros días de julio. La información a la que hacemos referencia ha sido retirada en la segunda quincena de dicho mes. Sólo queda lo correspondiente a la exhibición de arte popular, así como noticias de las muestras temporales.
exhibidos. Guías que enseñen a mirar y a pensar. Así la visita al museo será una experiencia vital. Podemos soñar también con profesores que dejen tareas que involucren a la familia: los alumnos deben visitar un museo para averiguar temas específicos. Pero acompañados de sus padres. Un día esos niños crecerán y serán autoridades. Estamos seguros que no destruirán los museos.



* * *


Hace tres años, en el 2009, escribí una nota sobre el Museo de la Nación en este blog. Lamentablemente, el asunto empeoró (Fedora Martínez).

"Oiga usted Zeñó Manué": hay un jacarandá...

Con celeridad se construye el Gran Teatro Nacional. Linda con el Museo de la Nación y parte del área pública del museo ha sido cerrada para edificar un espacio común entre ambos edificios. Seguramente será un vértice cultural importantísimo. Sin embargo, en nombre del progreso, se han sacrificado viejos árboles que databan de los 70-90s del siglo pasado. Hay un sobreviente: un limeñísimo jacarandá (iacaranda acutifolia) que quedó fuera del cerco perimétrico de la construcción del teatro.





En la maqueta virtual del Gran Teatro hay 'espacio' suficiente para que el jacarandá forme parte de la jardinería de espacios abiertos. Si lo dudan, observen el video: imágenes al 0.27 al 0.30 minuto, donde hay palmeras inexistentes (sugeridas):







Conservar ese jarandá (tal y donde está ahora) es perfectamente compatible con la propuesta arquitectónica.



El grafitti firmado por OMEK adelanta la sana sensibilidad con que debemos proteger nuestros espacios verdes.



Este riego simbólico de OMEK nos obliga moralmente a procurar que nuestros árboles no se queden en el cómodo lirismo de los valses de Chabuca Granda (hermosos por cierto).



ZEÑÓ MANUÉ
¡Oiga usted.. Zeñó Manué..!
y nos estamos quedando
sin esa Lima de otrora,
tan querida y tan señora.
Sus calles como en la copla,
son unas calles cualquiera;
son unas calles cualquiera
camino de cualquier parte.
Ya no nos llevan al parque,
ni tampoco a la alameda,
ya las plazuelas se mueren
alumbrando su tristeza.
No perfuma la diamela,
no cae el jacarandá,
ni florecen los aromos
al llegar la Navidad.

¡Oiga ustéd.. Zeñó Manué..!
enamorado de Lima
que tejes para tu amada
con tus hermosas palabras,
un encaje de ternura
y una guirnalda dorada.
Vamos a cerrar los ojos
e imaginarla soñada.
Vamos junto a un surtidor
que nos cante su recuerdo
y que la luz de un farol
preste amor a nuestro ensueño;
y la flor de chirimoya
y el perfume a reseda,
adormezcan las mentiras
y nos traigan la verdad.

Dicen que hubo, alguna vez,
una Lima zandunguera,
alfombra jacarandá
que tenía sus veredas
soleada cerca a los cerros
y mojada cerca al mar;
dicen que hubo, alguna vez,
una Lima de bandera.

Tiene sus casonas bellas
las puertas de par en par,
ventana de reja y laja,
suave para caminar;
mampara de alegre ruido,
salones de medallón,
al fondo los ventanales
de encaje para mirar
un jardín, una ramada
y un huerto por madurar;
tiene sus casonas bellas
las puertas de par en par.

Desde un bracero encendido,
humitos de la alhucema,
te piden de no hacer ruído
porque hay un niño dormido;
y siente Zeñó Manué,
que en el aire está prendido
el aroma de mixtura
y en azafate servido;

y mira, Zeñó Manué,
cómo un trocito de cielo
se inclina para 'agüeitar'
por si se asoma la niña,
más allá de la cocina
en el patio en que se secan
al sol las tiras bordadas
y se pelan las gallinas.

¡Anda, pues.., Zeñó Manué..! vamos
al borde de un surtidor.



Quienes son estas hermosas criaturas que mueren estoicamente recordándonos que la via cruxis es universal y atañe a todo ser vivo que sufre el escarnio y maldad del 'otro': ese que sólo gira en su soberbia. Parafraseando el título del ensayo de V.H. Velázquez Cabrera, diré: árboles como ángeles.



PROTEJAMOS ESTE JACARANDÁ
.


Dirección: Javier Prado Este, cuadra 24. San Borja, Lima, Perú.



¿CÓMO?


CONTACTEMOS CON LAS AUTORIDADES DEL PROYECTO GRAN TEATRO NACIONAL, DEL MINISTERIO DE CULTURA, DE LA MUNICIPALIDAD DE SAN BORJA, DE LA MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE LIMA Y CON LA MAYOR AUTORIDAD DE NUESTROS CORAZONES.

Importantes personalidades del quehacer cultural apoyan a Ollanta Humala



El candidato presidencial Ollanta Humana presentó el 18 de abril a importantes personalidades que apoyan la propuesta de gobierno de Gana Perú. Fundamental paso para cohesionar los entornos académicos e intelectuales que reforzarán las políticas gubernamentales del candidato. Confío que el convocante no utilizará foro tan valioso sólo para asegurarse el sillón presidencial. Confío que los convocados tengan la suficiente entereza para construir, sin mezquindades ni glorias efímeras.

Sé que los temas gubernamentales son múltiples, sin embargo, hay uno que sólo es tomado en cuenta como accesorio: el quehacer cultural. Somos un país que no consume conocimiento ni belleza porque los mecanismos para acceder a ellos no existen: la mayoría de peruanos no tiene las oportunidades de una sólida educación escolar, de compartir espacios comunes (interacción social). A estas carencias se aúnan instituciones culturales con presupuestos paupérrimos que poco pueden hacer para masificar el gusto por lo peruano y lo universal, lo humano.

Hace pocos días, Gastón Acurio –nuestro reconocidísimo chef- empezó una campaña para evitar que las semillas transgénicas ingresen al país. Hay varias posturas al respecto, las más importantes: aceptar los cultivos transgénicos o descartar estos y promover los cultivos orgánicos. Y la dedición que los peruanos tengamos al respecto no tiene sólo connotaciones económicas o ecologistas: será una postura cultural. Esta actitud se construye en las escuelas, en los museos, en los parques, en las áreas de reserva natural, en … Dejar que Acurio y ‘unos cuantos ecologístas’ protesten ante la ignorante indiferencia de muchos es el resultado de la larguísima ausencia de políticas culturales en el país.



Fedora Martínez

Abril 22, 2011.

Candidatos presidenciales: cero en gestión cultural





En el debate entre los candidatos a la presidencia del Perú (2011-2016) lo más cercano a gestión cultural fue el estimulo a la educación y el turismo. Sin embargo, la educación entendida como la relación docente-escolar y el turismo como hacedor de dinero.

No se mencionó el rol que tendrá el novísimo Ministerio de Cultura. Castañeda perdió la ocasión para involucrar la vía de los Andes con el camino inca (Qhapaq Ñan) que será propuesto como patrimonio cultural de la humanidad. La lucha contra la pobreza quedó en la asistencia social, sin marcar la diferencia entre la emergencia (cierta, muy cierta) del alimento diario que deban recibir los más pobres y los valores (libertad, respeto, entereza, justicia) que deban ser consumidos con esos alimentos.

Una de las características de la gestión cultural consiste en la sutileza de cómo va transformando el entorno: mediante el deleite y el entretenimiento van ingresando a nuestras mentes el respeto y protección de nuestro patrimonio local, regional y nacional (bienes arquitectónicos y paisajísticos, objetos y acervos). Ese respeto se transforma en orgullo: ese orgullo -cual capullo- transforma hábitos y proporciona una nueva visión de nosotros mismos.

Nuestras manifestaciones culturales no son adornos que debamos colocarnos sólo para mostrar "nuestra tolerancia" o para ganar adeptos para este 10 de abril.

Fedora Martínez
Abril 5, 2011.

Elecciones y el quehacer cultural

Reflexiones previas a la victoria de ...


El interesante enlace "voto informado" del Jurado Nacional de Elecciones nos muestra a los candidatos presidenciales, sus listas y sus propuestas. Van los enlaces de los cinco candidatos con mayor votación:

Con muy poco énfasis son tratados los asuntos de gestión cultural. Las mejores propuestas se ciñen al turismo como herramienta de desarrollo. Sin embargo, la visión holística, completa, sobre la gestión cultural como herramienta de cambio no está incorporada en los discursos de los candidatos.

Finalmente nuestra Cenicienta, jamás podrá convertirse en la hermosa niña que encandila, ni podrá, tras penurias, alcanzar la dicha. La gestión cultural es nuestra Cenicienta: frustrada, engañada que solo viste luces para la foto y cubrir alguna vanidad personal. Y, nuevamente, quien gané las reñidas elecciones, echará mano de algún conocido para "que se encargue" del sector cultural.

Ese osado trato con el sector cultural no se hará con los sectores de Economía, Producción, Transporte, entre otros. Y, como en los viejos tiempos, una "personalidad" dará rumbos a nuestro quehacer cultural. ¡Ay de nosotros! si detesta el teatro y ama sólo la historia: se fregó el Perú porque no dará vida al Elenco Nacional de Teatro, ni colocará en escena las obras de los dramaturgos peruanos ¡ni qué decir de los autores teatrales universales!

Sólo planes de largo aliento mejorarán nuestro panorama. Mientras eso no suceda, cada gobernante empezará a "inventariar los sitios arqueológicos, las casonas históricas, los bienes culturales" y no habrá nunca una "cifra oficial" de cuántas piezas hay en los museos, en las iglesias, en las colecciones privadas. Si no hay cifras, el referente es abstracto cuando se trata de puesta en valor, puesta en uso social.

El Quehacer Cultural es la certidumbre de nuestra memoria. Es arrancarle al olvido nuestros acervos: para admirarlos y usarlos. Es enrumbar sin miedo a las transformaciones, con la seguridad de que el pasado nos pertenece sin neuróticos apegos.

Fedora Martínez
Marzo 28, 1011.